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El rol del investigador en las Ciencias Humanas

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Por: Juliana Andrea Arias Carmona

Licenciada en comunicación e informática educativa

Colaboradora del grupo de investigación Edumedia-3

Universidad Tecnológica de Pereira

A propósito de las actividades de actualización profesional realizadas por la Universidad Tecnológica de Pereira. Este jueves 5 de septiembre pudimos presenciar la conferencia realizada por la Doctora Consuelo Orozco, profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación, con amplia trayectoria en pedagogía e investigación. Dicha conferencia tuvo como ruta “el oficio del investigador”.

Por una parte, quienes decidimos caminar el sendero de la investigación, quienes estamos en búsqueda constante de las metáforas y las ideas en el campo de las Ciencias Humanas, nos encontramos de frente con la brecha entre la razón y lo sensible. Entre la investigación bajo la metodología científica, objetiva, en búsqueda de la verdad y una investigación subjetiva que reivindica la pluralidad de la existencia humana, su estética y su sensibilidad.

Fue para mí el discurso de Consuelo un espejo que me llevó a recordar aquel trabajo de grado realizado en el año 2015. Dónde mi interés investigativo fue recuperar los discursos particulares y la expresión del ser a través de la autobiografía. Con un proceso pedagógico educomunicativo, que cuestionaba cómo construían su identidad las madres de familia de la comunidad Las Colonias ubicada en Pereira. Dicha comunidad tiene la connotación de invasión, pues la mayoría de personas que habitan este territorio son víctimas de desplazamiento forzado. Entonces tenía pues, un contexto con sus particularidades y unas personas que habitaban y creaban dicho contexto.

Allí defendía, tanto para el mismo proceso de investigación, como para la parte evaluativa del proceso pedagógico, la idea de reconfigurar el concepto de evaluación cuantitativa por competencias y reivindicarlo con las categorías de valorar y argumentar. Analizar el encuentro pedagógico y al mismo tiempo, estudiar los videos autobiográficos partiendo de la idea de que se estaba en una experiencia centrada en el sujeto, me retó a diseñar una metodología que me permitiera integrar las apreciaciones de ambas líneas, en una argumentación sólida y sensata.

Fueron entonces la hermenéutica y la fenomenología el refugio perfecto. Me adentré en ellos gracias a la guía de mi director de trabajo de grado Diego Leandro Marín Ossa, quién supo ver mi intensión investigativa.  Estos amparos filosóficos me permitieron adentrarme en el mundo de la subjetividad humana, a través de la comprensión e interpretación, mediante procesos libres, ya no estructurados, si no, sistematizados. Esto admitió al mismo tiempo reivindicar las subjetividades como fuente de conocimiento, además de comprender desde la experiencia (el fenómeno) lo que se revela en ella desde su cotidianidad.

Del mismo modo, ¿qué me manifestaba aquel jueves la doctora Consuelo como investigadora? A través de 5 oficios, ella fue poniendo en la mesa, las bases fundamentales para adentrarnos al mundo de la investigación en las Ciencias Humanas, estos fueron:

  • Comprender el mundo que se investiga, no podemos investigar al margen de un contexto.
  • Comprender el fenómeno investigativo desde diferentes disciplinas (transversalidad)
  • Comprender que no hay fórmulas mágicas para investigar en el campo de lo humano, pues lo que pareciera ser “objetivo” puede pasar al ámbito de lo “subjetivo”.
  • Reconocer la influencia de las emociones, estar siempre abiertos al constante cambio, el “yo de turno”.
  • Reconocer que la emoción domina la razón, no se puede investigar sin recuperar la unidad perdida entre razón y emoción.

Así, con esta última función retomo lo dicho en párrafos anteriores, sobre la dicotomía entre la investigación desde el método científico y la investigación en las Ciencias Humanas, para estas últimas dicho método científico pierde vigencia, y la ponente lo supo defender bien. Pues las emociones no son medibles en parámetros contables y objetivos, mucho menos entregan una verdad absoluta. Sin embargo, no es una contienda entre la una y la otra por cual es mejor, si no que sus usos son diferentes. No obstante, la razón no está opuesta a la emoción, podríamos nombrarlo como lo dice Rodrigo Argüello en sus seminarios y talleres como: una razón sensible, con argumentos estéticamente cautivadores, profundamente pensados y construidos de manera sensata y responsable.

Finalmente, es en la solidez del argumento estudiado de manera consiente, dialógica entre los diferentes teóricos y la reflexión crítica, dónde la indagación sobre el sujeto, el ser del sujeto que no se refleja en métodos científicos estructurados y homogéneos por lo tanto homogeneizantes y estandarizadores, dónde la diversidad, la complejidad del universo subjetivo, retoma valor en procesos de investigación consecuentes con la idea de pluralidad tan inherente a lo humano.

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